top of page

Los cambios de gobierno no solo renuevan liderazgos. También abren la posibilidad de repensar cómo un país se desarrolla.

  • Foto del escritor: Daniel Ian Rojas Enos (drojas@arnec.cl)
    Daniel Ian Rojas Enos (drojas@arnec.cl)
  • 9 mar
  • 3 Min. de lectura

Escrito de Daniel Rojas Enos, gerente general de Arnec en Linkedin.


Este miércoles 11 de marzo, Chile inicia un nuevo ciclo político con la asunción de un nuevo Presidente de la República, don José Antonio Kast Rist. Cada transición democrática abre una oportunidad para reflexionar sobre nuestras prioridades productivas, industriales y ambientales, y sobre el tipo de desarrollo que queremos construir en los próximos años.

 

En un mundo marcado por tensiones geopolíticas, competencia industrial y transición energética, las decisiones públicas ya no pueden basarse únicamente en principios abstractos ni solo en cálculos económicos de corto plazo.

 

En su libro The Triangle of Power, el actual presidente de Finlandia, Alexander Stubb, propone una idea particularmente sugerente para pensar estos equilibrios: el concepto de “values-based realism”.

 

La política efectiva —plantea Stubb— se mueve en un triángulo donde interactúan valores, intereses y poder real. Ignorar cualquiera de estos vértices suele conducir a decisiones incompletas o insostenibles.


Si trasladamos esa mirada al desafío de la economía circular en Chile, el mensaje resulta bastante claro.

 

Los valores están presentes: reducir residuos, proteger el medio ambiente y avanzar hacia modelos productivos más sostenibles.

 

Los intereses también existen: mejorar la competitividad, fortalecer la seguridad de suministros y generar desarrollo económico.

 

Y finalmente está el poder real, entendido como las capacidades productivas que un país efectivamente posee.

 

Es precisamente en ese punto donde muchas veces olvidamos mirar hacia dentro.

 

Chile ya cuenta con soluciones industriales que encarnan los niveles superiores de la jerarquía de la economía circular: reducir, reparar, reutilizar y extender la vida útil de los productos antes de reciclarlos.

 

El recauchaje de neumáticos, desarrollado por empresas y técnicos locales durante décadas, es un ejemplo concreto de esa lógica. Permite prolongar la vida útil de los neumáticos del transporte, reducir el consumo de materias primas y, al mismo tiempo, fortalecer capacidades industriales dentro del propio territorio.

 

No se trata solo de una solución ambiental. Se trata de economía circular aplicada, innovación industrial y desarrollo productivo con identidad local.

 

Si queremos avanzar hacia una economía verdaderamente circular, la discusión no puede limitarse únicamente al reciclaje. La propia Ley REP reconoce entre sus principios la jerarquía en la gestión de residuos, precisamente para priorizar aquellas soluciones que reparan, reutilizan y regeneran valor antes de desechar.

 

Tal vez uno de los desafíos de este nuevo ciclo político sea precisamente ese: construir políticas públicas capaces de equilibrar valores, intereses y capacidades reales.

 

Ahí es donde la idea de “values-based realism” adquiere especial sentido.Los valores orientan el rumbo, los intereses ordenan las prioridades, pero el realismo exige partir de aquello que ya funciona.

 

Y en Chile existen soluciones que llevan décadas demostrando su eficacia.

 

El recauchaje de neumáticos no es una promesa futura ni una tecnología experimental. Es una industria real, con conocimiento técnico acumulado, empresas operando en el territorio y beneficios ambientales y económicos comprobables.

 

En tiempos donde hablamos de transición productiva, seguridad de suministros y economía circular, el pragmatismo también consiste en reconocer y fortalecer lo que ya genera valor.

Porque la economía circular no se construye solo con discursos. Se construye con industria, con conocimiento técnico y con visión de país.

 

Y a veces el verdadero realismo político no consiste en inventar nuevas soluciones, sino en reconocer aquellas que ya llevan años funcionando.

 


Comentarios


bottom of page